miércoles, 8 de octubre de 2014

Hay días en los que sólo te necesito a ti...

2 Pensamientos


...y hoy es uno de ellos.

Nunca me plantee perderte, y aún a día de hoy no acabo de renunciar a ti. Ha pasado mucho tiempo desde que tuvimos nuestra última conversación, desde que este espacio se abrió entre nosotros. Por más días que pasen, y más vueltas le dé, que como imaginarás por lo que me conoces, han sido muchas, no sé qué pasó, en qué momento dejamos de ser quienes éramos, porqué, cuándo se instauró éste silencio...

Recuerdo los pasos, las decisiones, los cambios que tuve que hacer, y cómo me dejé caer al vacío. No superé que dejaras de hablarme y más sin saber el motivo. ¿Qué había pasado para que sólo recibiera tus silencios? Fue una época extraña en mi vida, y supongo que en la tuya también, me alejé un poco, necesitaba centrarme, tomar decisiones, pensar... No creo que lo entendieras entonces, y quizá por ello te alejaste tú también, aunque en el fondo creo que empezaste a marcharte mucho antes, puede que empezara yo primero. 

Seguramente te cansaras de mí, de mi difícil personalidad, de esa necesidad de hacer sólo lo que realmente quiero hacer, de esas épocas introspectivas, mi desapego ocasional. Puede que de algo más, no lo sé, y no lo sé porque no me lo has contado, a pesar de que no hace tanto nos lo contábamos todo el uno al otro. Éramos inseparables, o al menos así lo creía. Sabíamos con una simple mirada lo que el otro pensaba, hablando con los ojos como pocos pueden hacer, compartiendo momentos importantes, y otros no tanto. Conversaciones que parecían no acabar nunca, consejos que no se aplicaban pero se agradecían, oídos que escuchaban. Nunca he tenido una conexión como esa con nadie, sólo contigo. Quizá mi forma de ser no lo ha propiciado, que a pesar de que hablo de cualquier tema con cualquiera, nunca he dejado que rompieran la coraza por completo, que me conocieran del todo. No me he expuesto tanto a otra persona, probablemente por miedo, al rechazo, a la indiferencia, a que dependan de mí... No lo sé, miedo. Pero tú lo hiciste, deshojaste cada capa y llegaste hasta la esencia, conociste quién soy realmente, sin ver una verdad fragmentada, y por eso me dueles más que cualquier otro. Por desgracia no soy nueva perdiendo gente, pero a ti...

Puede que injustamente atribuya esta pérdida a terceros, aún asumiendo mi gran culpa. Yo necesitaba un cambio, pero no a costa tuya, no a costa de no tenerte en mi vida. Supongo que las cosas no ocurren como las imaginamos, que no podemos controlar cada aspecto de nuestra vida, pero supuse que eso sí. Quería mantener nuestra relación, la que teníamos tú y yo, aunque nos viéramos menos, pero que fueran momentos nuestros, sin terceras personas que pudieran adulterarlo. Siguiendo con aquella analogía tuya de las plantas y la amistad, yo pensé que la nuestra era un cactus, y quizá para ti era una orquídea, perdóname, nunca se me dio bien mantener flores delicadas.

Son incontables las veces que, en más de un año, he pensado en ti, momentos en los que, como hoy, sólo te necesito a ti, y ese consejo, esa charla, ese hombro, ese chiste... Mil y un momentos en los que tú eras la persona con la que me apetecía hablar, contar aquello que me ocurría, lo que hice en X cita, preguntarte lo que debería hacer... Mil y un momentos en los que te he echado de menos, a ti, a mi mejor amigo, a mi alma gemela. Sí, mi alma gemela, y ello no posee connotaciones románticas, sino la más pura literalidad. Congeniábamos a la perfección, nos conocíamos, nos queríamos, nos respetábamos...

Dejé que las cosas cambiaran, que yo cambiara, que no te dieras cuenta de que tú también cambiaste, y lo siento, siento no haber hecho las cosas bien. Y por ello sigo sin conseguir el valor para hablarte, para eliminar este silencio que duele, para pedirte que me hables, para intentar recuperarte, lo que significábamos el uno para el otro; porque me cuesta horrores recular, porque huyo de las confrontaciones, porque tengo miedo, pero el miedo a no hacer algo ante esto de una vez, y por ello perderte definitivamente, hace que quiera vencerlo, y afrontar lo que deba para volver a ganarme un lugar en tu vida. Porque nunca he dejado de quererte, ni de considerarte mi mejor amigo.

Y por eso, aunque no lo leas, aunque no te lleguen mis palabras, aunque no signifiquen nada para ti...; a pesar de ello, tenía que escribirlas.

martes, 7 de octubre de 2014

#MarcaÉbola

0 Pensamientos

Me debato entre la incredulidad, el cabreo, el humor y mi personalidad hipocondríaca. Y como este cóctel tiene que estallar por algún lado, ¿qué mejor que aquí?

A estas horas es por todos sabido el primer contagio de primera mano (no repatriado, ni contagiado en África) en Europa, y como en España somos así, que nos encanta ser noticia, pues hemos sido los primeros -¡yupi!-.

Como cada vez que la Marca España hace de las suyas, se me ha llenado el timeline de Twitter de una explosión mediática e indignación de la comunidad, en este caso se me ha llenado de ébola, en sus más variopintas variedades. Desde las noticias de medios, a comentarios preocupados, pasando por humor -que no nos falte nunca- y críticas insconscientes e insostenibles como ésta. Y es que ante situaciones así -en el caso de los españoles da igual el motivo-, todo el mundo tiene algo que decir al respecto -sí, yo también-.
Para ordenar un poco mis pensamientos empezaré por el principio -mi principio, claro-. Está claro que toda esa gente que se traslada a millares de lugares para prestar su ayuda ante conflictos armados, desnutrición, acciones educativas, potabilizadoras -¿existe esa palabra? Bah, me habéis entendido-, misiones sanitarias, etc., a la que no le mueve otra cosa que ayudar al prójimo, se merece todos mis respetos. Independientemente si se trata de una organización religiosa o no, hay que reconocer el valor de esas personas, y estaréis de acuerdo conmigo, pero vamos a ir centrándonos en el tema "virus mortal".

Un misionero español se infecta por atender a enfermos del virus en África, éste misionero no emplea un equipo de protección adecuado, bien por "Dios me protege" -que no creo-, o bien por carecer de ello. Las condiciones médicas y salubres no son las mejores, eso lo sabemos, pero ese hombre decidió tuvo que exponerse al virus. Su congregación, o como carajo se llame, solicita al gobierno español su repatriación para tratarle aquí, a pesar de que no contamos con las instalaciones preventivas necesarias, y la más similar se cerró por los recortes. La OMS recomendó NO repatriar a ningún enfermo, por los peligros que ésto entrañaba para la salud pública, NO estábamos preparados para el nivel de seguridad necesario, NO hay una cura por lo que al cura -valga la redundancia- no se le podría asistir más que con un tratamiento paliativo -va a morir, pero en suelo patrio, que es más mejor- si finalmente se le traía, pero.... ¡Eh! Somos España, y la Iglesia nos ha pedido algo, ¿cómo decir que no a pesar del riesgo que puede suponer eso para todo un continente? Si mamá Iglesia pide algo, se le concede y punto.

Indicaciones a tener en cuenta
Trajeron al hombre aquí como que fuera E.T. El extraterrestre, y le llevaron a un hospital sin acondicionar, para ser tratado por personal sin cualificar -oh, recortes, cuánto tiempo sin nombrarte-, para que finalmente falleciera, pero eso sí, entre españoles. Pasa el tiempo y viene otro cura repatriado, y por lo que me cuentan, no llevan a cabo las mismas medidas preventivas, que supongo que fuera un "nah, si con el primero no pasó nada, quizás hemos exagerado, lávate las manos con jabón Lagarto y listo" -bueno, quizá alguna medida más...-.

Luego el Ministerio de Sanidad puso esto en su Twitter, que no me digáis que a día de hoy no tiene guasa la cosa...
 "Consejos traigo que pa' mí no tengo"

Y ahora.... Nos enteramos de que una de las personas que trató a uno de los enfermos está infectada, y para más inri, que hace días acudió al hospital a que le realizaran las pruebas por presentar síntomas y la mandaron a casa sin hacérselas. ¿Bonito, eh?

Ayer por la tarde noche, la ministra de sanidad, Ana Mato -que no había apellido menos indicado para el ministerio- hace como que informa junto con otros igual de informadores que ella, para finalmente dejar más dudas de las que resuelve, y sino, mirad:


Por si te has perdido, que es lo más probable que puede pasar al oír una y otra vez la misma respuesta a diferentes preguntas, tienes un resumen escrito aquí.

Pero todos tranquilos, que el virus está contenido, y si no me creéis mirad la foto que han filtrado alumnos en prácticas del hospital de Alcorcón. Ríete tú de Resident Evil y el cierre de la colmena...

Y si ya esa sesión informativa del gabinete de crisis es poco tranquilizadora, sino más bien todo lo contrario, nos enteramos de otra empleada sanitaria a la que se le están realizando pruebas por posible contagio. ¿Qué? A mí me daban dos, ¿no?

El hashtag #AnaMatoDimisión se ha popularizado rápidamente convirtiéndose en TT global, ahí es nada, pero claro, cuando toda la prensa mundial habla de nuestra enfermera contagiada, ¿cómo no iba a pasar esto?

¿Lo habrá un poco más holgado?
Pues todo bien, ¿no? Que ahora me vaya a dar el ataque esquizofrénico hipocondríaco no tiene importancia, porque en cinco días, quizá seis, habrá otro tema en el candelero, y milagrosamente habremos curado el ébola, seguramente por poner velas a la virgen, o rezar 523 padres nuestros y no nos acordaremos del virus hasta que haya un nuevo infectado/a -y por las fuerzas del Universo, espero equivocarme-, o haya novedades sobre la situación actual.

En fin, que nos reímos, y lloramos, y nos desconojamos dándonos casi hasta vergüenza hacerlo -me he reído de tuits muy hardcore-, y nos preocupamos y nos planteamos renovar vestuario....

Porque es más fácil haber presumido de solidaridad y ayuda humanitaria, gastado un dinero que no tenemos, abierto una planta hospitalaria no preparada, hecho trabajar a un personal médico no convenientemente cualificado ni equipado, haber creado un equipo de trabajo TAN grande para casos aislados de extrema infección, haber hecho rotar al personal entre el paciente con ébola de turno y un hospital lleno de pacientes sin el virus -sin mantener una cuarentena o un rigor más exhaustivo que tomar la temperatura dos veces al día al personal, el cual volvía a su casa cada día, y trabajaba al día siguiente en otro emplazamiento-...
Porque es más fácil eso que haber dicho NO a la repatriación del primer caso. NO señor cura/misionero, NO congregación, NO Iglesia Católica, NO. Enviar equipamientos, material médico, medicinas paliativas, personal médico y militar para ayuda humanitaria, como están haciendo otros países. NO, nosotros teníamos que traerlo a casa, abrirle las puertas a todo un país y a todo un continente nuevo, porque somos así de generosos y nos gusta agasajar a nuestras visitas.

Después de esto, ¿quién dimitirá? ¿Quién asumirá la culpa? ¿Quien asegurará la seguridad de los ciudadanos? ¿A quién creeremos? ¿Se notará el déficit en esta gestión en las próximas elecciones? ¿Este país tiene un problema grave de memoria, no solo histórica, sino también a corto y medio plazo? ¿Alguien será capaz de contestar a estas preguntas con algún sentido? ¿Se llevarán las katiuskas este otoño? ¿Volverán a cantar juntos 'N Sync? ¿Se me ocurre algo más que preguntar....? ¿Y a ti?



Nota: me molesto en encontrar enlaces que puedan informarte, además de contarte lo que pienso y abrir un diálogo. Ahora puedes molestarte tú compartiendo este post y comentando o algo, ¿no? Digo...


jueves, 25 de septiembre de 2014

Audio sorpresa

3 Pensamientos

Tener madres para esto...

Estaba yo trabajando tranquilamente, dándolo todo a doble pantalla, buscando datos y cosas que hago yo, con los cascos puestos y cantando, tranquilamente, sin molestar a nadie, cuando pongo el pause a todo para estirar las piernas y mi madre, desde la habitación de al lado, me dice que me ha mandado un WhatsApp -¿tan vagos nos hemos vuelto con la tecnología que me tiene que mandar un WhatsApp estando a escasos metros de mí? -.

Cuando abro el WhatsApp, me encuentro un audio, y miedo me da qué haya en él, porque cuando me lo dice está en el baño, y mi madre es muy educada, pero como buena madre mía, también está muy loca. Pero me arriesgo, y le doy al play...

¿Qué oigo? Pues a mí, soy yo cantando mientras trabajo, y de la que lo escucho, mi madre se desmonta de la risa, y me dice "y eso que no te he pillado en tu mejor momento".

Vale, canto como el culo, si tuviera perro ya se abría suicidado tirándose por la ventana con tal de mantener la integridad de sus sensibles oídos, y si añadimos que el 99% de lo que escucho está en inglés -y que no es mi fuerte-, os podéis imaginar, pero por eso no me dedico a cantar, hago otras cosas, y ESAS cosas ya acaparan mi multifunción, así que poder cantar a la vez es un plus merecedor de algún pin, como para encima preocuparme de afinar.

El audio es gracioso, y como prefiero reírme de mí misma antes de que lo haga otro, aquí os dejo el audio. Ya me he reído yo, ahora os toca a vosotros.



¿Desde cuando cantar en casa mientras se trabaja está reservado para los que saben cantar bien? Canta, canta hasta que te quedes sin voz, y así tus vecinos descansarán tranquilos... Suerte que en 28 años sólo me he quedado afónica una vez, mi voz es resistente, y seguiré jodiendo canciones con ella, y mis vecinos, bueno, si les molesta, estamos en paz...

Añado además que si canto mientras trabajo es que estoy de buen humor, estoy productiva y me gusta lo que estoy haciendo, así que si por eso alguien tiene que ponerse tapones, puede usar estos---->

Sugus de fresa al que acierte la canción que estoy cantando destrozando en el audio.

martes, 23 de septiembre de 2014

Wifi-gedia

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Me han instalado fibra óptica en casa. Vale, eso no es muy interesante, pero no cerreis la ventana todavía...

La cosa es que desde que me lo han instalado me va mal el wifi, y no sólo en el pc, que debe ser que tengo un agujero de gusano en el pasillo que se traga la señal o algo así, sino también en el móvil y en la tablet, así que con el "La conexión no es estable" que tengo que leer constantemente en las notificaciones de mis aparatitos inalámbricos, doy por más que probado que el problema no es mi ordenador, sino el router.

Llamo a la compañía, varias veces, y tras mil pruebas, quita esto y ponlo así, deciden enviarme otro router dado que lo que falla es el wifi, porque la fibra en sobremesa va bien, y puede tener alguna avería, bien.

Tres días después de lo programado, llega el router, y todavía con el calor de las manos del repartidor en el paquete -el del router, mal pensados-, lo instalo. Bien, ahora no tengo teléfono fijo ni internet en el pc que está conectado por cable. Llamo de nuevo, porque oye, una es buena, pero el tema redes no es lo mío, y quizá hay que configurar algo. Tras unos 50 "estamos comprobando X, no se retire", apagar y encender, y poner y quitar los cables otro tanto, me dicen que me envían un técnico, que me llamará para confirmar la cita. Cambio al router que tenía porque será mejor tener internet en un ordenador y a ratos en el resto de dispositivos, que en ninguno, vamos, digo yo...

Vale, llevo una semana con cortes de wifi, que me hacen trabajar intermiténtemente, cruzando los dedos cada vez que hago clic en un enlace o le doy a la tecla Enter, rogando porque ese simbolito, que ya miro más que el resto de las 23 pulgadas de pantalla, el que me dice si está conectado o no, no me enseñe ese asterisco amarillo naranja que me indica que el wifi se ha ido a por setas y que ya si eso vuelve luego.

Hoy me tiene que llamar el técnico, y ya espero la llamada con más ansia que la de una adolescente enamorada de ese chulo piscina que la miró con ojitos mientras le pedía el número para salir un día. El tuit que escribí ayer a la compañía diciendo que si el técnico venía por la mañana le invitaba a un café y una sonrisa no ha servido de nada. Se ve que el técnico ya tiene café en su casa, y la sonrisa no le apetecía, eso o tenía que haber añadido unas galletas a la oferta.

Por probar que no quede, así que me he ido a una tienda a comprar un adaptador de red inalámbrica nuevo, porque el que tengo lo compré hace 4 años, que eso en años de ordenador son unos 20, y era de 54Mbps. Me han dado uno de 300Mbps, ahí es nada, ¿eh? ¡Cómo avanza la tecnología!

Al ir a conectarlo al USB he visto una pelusa, que estaba pegada a otra, que salía de otra..... Vamos, que las he pillado en orgía porque estaban montándoselo por todas partes, así que me ha podido la vergüenza, o algo parecido, y lo he limpiado -sí, de vez en cuando hay que hacerlo por dentro, con sólo desearlo no vale, hay que agacharse, desmontarlo, y quitarle toda esa mierda que le sale de los puertos-. Una vez conectado y, parece,  configurado, funciona. ¡FUNCIONA! Me encanta que los planMIERDA, ya se ha vuelto a caer... Igual no era cosa del adaptador, aunque actualizarlo no venía mal, pero no se puede conectar bien si quien da la señal la da en idioma de signos a un ciego -vamos, que no lo hace bien, algo falla en esa comunicación, para que me entendáis-.

Ahora me llaman desde atención al cliente de fibra para decirme que el técnico tiene que llamarme -Capitán Obvio ataca de nuevo, díme algo que no sepa-, pero que compruebe nosequémierda para ver sí, por arte de magia, lo que no han solucionado mi habilidad, 10 llamadas al servicio técnico, y 500 pruebas al router vale ahora. Pero pregunto yo... ¿no va a venir un técnico?  ¿Me vas a hacer mil pruebas que ya he hecho para intentar ahorrarte el técnico? Mira bonita, va a ser que no. He llamado, he sufrido esa melodía torturadora de espera, he hecho mil y una pruebas, me han prometido un técnico, Y QUIERO UN TÉCNICO.

Y aquí sigo, esperando la llamada del técnico. Oh técnico, mi técnico, ¿dónde coño estás y qué haces que no me llamas?

No hay quien trabaje así, y tengo mucho que hacer. Voy a acabar yendo a robar wifi a un bar, con el ordenador, el de sobremesa, y cuando me pregunten que qué hago instalando la torre, el teclado, el ratón,  y las 23 pulgadas de pantalla, le diré que conectarme al wifi, que en la puerta dicen que es gratis para clientes, y no especifican el tamaño del dispositivo, así que calla y tráeme una coca cola, que esto va para largo...




miércoles, 3 de septiembre de 2014

La felicidad está en las pequeñas cosas como...

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...ese momento en verano en el que acabas de salir de la ducha y durante una pequeña fracción de tiempo -no superior a 30 segundos-, sientes el frescor en tu cuerpo en contraposición al calor "mordiano" -de Mordor- del ambiente. Antes de que el roce contra tu propia piel tome la adherencia de una ventosa y la humedad de una hora de ejercicio, ESE momento es felicidad...