viernes, 8 de mayo de 2009

Mensaje en el asfalto



Todos los días recorro el mismo camino en bus, y no una, sino cuatro veces, pasando siempre por la misma calle.

Los viajes en bus, aunque no duren mucho, siempre me han parecido largos. Estás "encerrada" en un vehículo lleno de desconocidos. La gente mira por las ventanas, escucha las conversaciones ajenas, observa a los pasajeros intentando imaginar cual es su historia, hacen listas en la cabeza, planifican el día, leen el periódico o un libro, escuchan música, se duermen...

Recorro calles aburridas, plagadas de coches, árboles, comercios, gente... Todo mientras viajo con gente que no conozco, pero no por ello me intrigan menos. No puedes evitar hacer una pasada visual a los viajeros, es un acto reflejo, supongo que es por si conoces a alguien, pero una vez echado el vistazo, siempre hay alguien que te llama la atención, no hay un patrón fijo, un simple "algo" basta para llamar tu atención y dar tarea a tu imaginación, elucubrando sobre la vida de esa persona, a qué se dedica, qué es lo que piensa, dónde se dirige...

Mientras escucho música en la PDA a todo volumen, examino el entorno en el que me ha tocado embarcarme en este viaje, algunas veces además voy leyendo y mirando el paisaje para no pasarme de parada, pero esas veces que te da por mirar por la ventana, sin un sentido fijo más que evitar las miradas encontradas de los pasajeros, observas pequeños detalles, un niño con una amplia sonrisa saltando de baldosa en baldosa, el ama de casa sacudiendo el plumero por la ventana, un pájaro que sigue al autobús, los edificios...

Ayer pasé por la misma calle, de nuevo, y observé algo nuevo, algo que no había percibido en un año de recorrer el mismo camino. Puede que estuviera más receptiva, más observadora, o que se debiera a pura casualidad. Un desgastado mensaje escrito en el asfalto me llamó la atención, pensaba que sería alguna indicación vial casi borrada, pero enfoque y apliqué la visión invertida de mi retina (vamos, leí al revés...) y pude leer completo el mensaje.

El mensaje era escueto, aunque amplio, conciso, aunque completo, gamberro, aunque romántico, desgastado, aunque vivaz en su espíritu, feo, aunque hermoso, sencillo, aunque complejo... Escrito en el carril izquierdo de la calzada, en pintura blanca ensuciada y desgastada por el paso de los coches, dirigido hacia el segundo torreón de una parcela... El mensaje: TE AMO.

En ese momento se me acumularon los pensamientos, ¿quién lo habría escrito? ¿Para quién iría dirigido? ¿Sería una declaración de amor? ¿Quizás una forma más de demostrar el amor que ya le entregaba? ¿O una forma de recuperar algo perdido y pedir perdón? ¿Cómo resultaría la historia? ¿Qué se le pasó por la cabeza a quién lo escribió para hacerlo?... Cientos de preguntas y curiosidades.

Me sentía como en la muestra de un episodio piloto de una serie, la cual acaban por no emitir, y la historia que han comenzado ellos, la tienes que terminar imaginándola tú. Sí, me he interesado por un mensaje escrito en el asfalto, es extraño, pero hace que mi imaginación vuele, ilustrándome con las posibles variantes de la historia...

Desde entonces, cada vez que paso por ahí, leo el escrito de nuevo, imaginando nuevas posibilidades...

¿No os gustaría abrir la ventana por la maña, y leer una frase similar dedicada a vosotros escrita en el asfalto? Aaahhhhh... (suspiro...).

5 comentarios:

  1. Jo, pues la verdad es que sería bonito. Tremendamente romántico, en mi opinión. :D

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  2. ¡¡¡DESDE LUEGO QUE SÍ !!!

    ains qué bonito...

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  3. The Inner Girl: Si ya lo decía yo... ;)

    Txispas: Pues si, precioso.

    ¿Porqué no habrá más actos de este estilo? ¿Porqué no me toca uno de estos?... Me lo pido para mi cumple. Bueno, buen finde, besos.

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  4. me ha hecho pensar en mi propia vida... y quizas en la tuya y en la de tantos otros...

    porque llevas un año pasando por esa calle, ese mensaje seguramente ha estado siempre alli... y ha sido ahora cuando lo has visto.

    Muchas veces pienso que no es que el amor no sea para mi, simplemente en más de una ocasión lo he tenido delante de mis narices, y no me he dado cuenta, o lo he hecho tarde... y cuando por fin me percato, como tú has hecho ahora... el mensaje está ya desgastado, y la persona que lo ha escrito seguramente estará lejos...

    Besoooooos (terta)

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  5. Eingel: Tienes razón, muchas veces no nos damos cuanta, o lo hacemos demasiado tarde... Besos.

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