miércoles, 14 de abril de 2010

10 años, 2 meses y 2 días...


No sé como escribirlo, pero tenía que hacerlo...

Mi padrino ha estado malo, bastante malo... Nos llamaron el lunes para decirnos que estaba en la U.C.I. El tono de la llamada no fue meramente informativo, había algo más oculto, una llamada que requería nuestra presencia... El mundo comenzó a desmoronarse... El resto del día la ansiedad se respiraba en el ambiente, aunque increíblemente dormí mejor que otros muchos días...

Viajamos mi hermana, mi madre y yo a Santander, para verle, y estar con la familia, como debe hacerse en éstas ocasiones. Aunque no puedas hacer nada, ofreces tu apoyo y compañía.

Por la mañana, tras la visita de 10 minutos de su mujer y uno de sus hijos, el médico nos recibió a los siete que estábamos allí. Sus comentarios eran realistas, pero de incertidumbre, ni positivos, ni pesimistas. Simplemente indicó que seguían luchando, que no habían tirado la toalla... Cuando salimos de aquella sala blanca, no pude contener las lágrimas, pues por desgracia, ya he tenido muchos casos cercanos...

Todos ofrecían comentarios positivos, no sé si porque creían en ellos, o para animar a los demás. Puede que por la experiencia que tengo en esto, sea demasiado realista, y mi mente rápidamente visualice lo que puede pasar y se ponga en lo peor.

Tuvimos una comida agradable, comentado cosas sobre mi padrino, risas, buenas caras y energía.

Cuando se hizo la hora, nos preparamos para volver al hospital, para los diez minutos de visita. Volvieron a entrar su mujer y uno de sus hijos. Cuando salieron contaron que le habían visto menos animado que por la mañana, pero que las enfermeras habían dicho que antes se había estado moviendo y con algo de actividad. Caras de poker por doquier. Sí, todos decimos cosas positivas, pero, ¿nos las creemos realmente?

Tiempo más tarde, nos preparamos para volver a Valladolid, ya que hoy había que trabajar. El viaje fue bien, tranquilo, sin tráfico apenas, divertido, entretenido...

De pronto, una llamada al manos libres del coche... Descolgamos... Era el otro hijo de mi padrino, su voz, seria, su mensaje: "Mi padre ha muerto". Frenazo en la carretera, silencio abrumador, oscuridad en la noche, respiraciones contraídas, sollozos y primeras lágrimas... La sensación de ayer no era ansiedad, era un presentimiento...

Otra vez no... Nuevamente el destino hacía de las suyas, y golpeaba a mi familia... Otra vez no... Era mi padrino, el que estuvo conmigo desde niña, dándome cariño, caprichos, compañía y buenos momentos. Mi padrino, al que nunca le dije todo lo que le quería, y todo lo que él significaba para mí. Al que no hice todo el caso que podía haberle hecho. Quien fue el último que mi padre vio, que nos apoyo en los peores momentos como solo los mejores amigos y los padrinos saben. El amigo de la infancia de mi padre, amigo de mi madre, padrino de mi sobrino, padrino de boda de mi hermana, mi padrino, la figura paternal que me quedaba...

Una pesadilla, eso es lo que parece, siento como si la conversación con el médico hubiera sido hace meses, no esa misma mañana... Siento como si fuera una broma macabra. Como si estuviéramos pagando por un delito nunca cometido. Atacada por el efecto de la guadaña...
10 años, 2 meses y 2 días después de que mi padre se fuera, se ha ido él...

No consigo recordar la última conversación, ni siquiera cuando fue exactamente la última vez que le ví. A cambio recuerdo todas las veces que le prometí que iría a verle, y no lo hice... Las veces que pudiendo, no disfruté de su compañía. Me arrepiento de no haber aprovechado esos momentos, y ya no podré arreglarlo, no podré compensarle...

El resto del viaje de vuelta estuvo lleno de silencio y lágrimas... Nada que decir...
Me acosté según llegué, por no quere pensar, por sentirme fatal, herida, abandonada, mareada, más de lo normal... He dormido muy mal, revolviendo las sábanas y el edredón, despertándome cada poco, sin ganas de luchar por un día más... Solo quería darme media vuelta en la cama, e intentar dormir... Me siento deprimida, un duro golpe aunque en el fondo lo sabía...

Mañana será el entierro, en su querido pueblo asturiano, en el que tantos días hemos pasado juntos, que contiene un montón de momentos especiales, en el que arregló la casa de su familia para poder disfrutarla con los suyos... Su pueblo asturiano, al que tanto quería...

Hombre de gentes, cariñoso, divertido, padre, marido, amigo, padrino... Hombre con costumbres y humor. Un hombre con un acordeón. Un hombre que soñaba con su jubilación, la mitad del año en República Dominicana, y la otra mitad en el pueblo cuidando de los animales que iba a comprar... Un hombre que estuvo con nosotras cuando mi padre se fue, dando todo el apoyo que pudo. Un hombre de ideas algo contradictorias, pero propias. Un hombre olvidadizo, pero detallista.

10 años, 2 meses y 2 días ha esperado para reunirse de nuevo con su mejor amigo...

Deseo que su marcha fuera delicada, sin sufrimiento ni pena. Deseo que su familia pueda superar lo ocurrido, sobre todo su mujer, la que se ha portado conmigo como si fuera mi madrina, y la siento como tal aunque no lo sea. Deseo que algún día pueda rehacer su vida y seguir adelante.

Es importante apoyarnos como familia, aunque técnicamente no lo seamos, pero muchas veces la familia no tiene que ser la que tiene tu mismo apellido, sino la que sientas como tal.

Son momentos difíciles. Éste es un mal año, en el que las buenas noticias nos esquivan con descaro y las malas brotan como malas hierbas...

10 años, 2 meses y 2 días... Otra falta más que superar... Iba a ser el padrino de mi boda, aunque no tengo ni con quien casarme, pero eso estaba claro, él me llevaría al altar y mimaría a mi hijo cuando lo tuviera... Ya nunca podrá ser...

Te quiero padrino...

4 comentarios:

  1. Hace tres meses (maána se cumplirá el día, se cumplieron diez años de la muerte de mi padre. Dentro de tres meses y medio, se cumplirá el mismo aniversario del de mi madre...

    Es duro, no se olvida, pero se aprende a vivir con eso. Es ley de vida y tenemos que vivir con ello... todas las veces que sean necesarias.


    No hay palabras válidas, porque suenan vacías e incomprensibles. Así que mejor no decir nada... y ofrecerte todo mi apoyo y mi cariño.

    Un beso enorme

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  2. Jo, no hay mucho que decir... solo enviarte calorcito y ánimo. Un beso.

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  3. Seguro que él lo sabía, era de ése tipo de personas que saben.

    Te quiero

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