martes, 26 de julio de 2011

Finde de compras en Madrid IV

Ya estoy de vuelta...

Sé que alguno que otro me echaba de menos, y eso a poco, es algo agradable de oír leer. Mi intención era haber escrito éste post el domingo por la noche, tras volver de viaje, pero inevitablemente el sueño pudo conmigo hasta bien entrado el lunes, motivo por el cual, tampoco hubo entrada entonces, y me pongo ahora a ello, a horas intempestivas. Dicho lo anterior, comencemos...

Viernes: Por milagroso que resulte leer, llegamos a la estación 45 minutos antes de que saliera el tren. Ya me había encargado yo de ello, diciéndole a mi madre que el Avant salía media hora antes (si no entiendes porqué hice eso, ve aquí, lo entenderás enseguida), para llegar pronto y no perder el transporte. El viaje transcurrió tranquilo, escuchando música y mirando por la ventana mientras el exterior pasaba a 230 km/h. Pocas cosas hay mejores que esa en un viaje...

Llegamos a la hora prevista, y nos dirigimos al metro. He de decir que, por si no lo sabías todavía, tengo una orientación digna de ser patentada, registrada y recordada. Con una mirada a la estación, antes de que se viera ningún cartel, me dirigí hacia la dirección correcta, mientras mi madre decía: igual tenemos que preguntar... A lo que respondí con un: no lo creo! Llegamos al sitio correcto, compramos el billete y nos dirigimos a la linea 1 dirección Gran Vía, a pesar de que la jefa preguntara una y otra vez si "¿no es en esa dirección?" señalando la linea 10. "Vamos por aquí, si me equivoco, volvemos y listo", le dije. Ni decir tiene que no hizo falta volver...

A la llegada al hotel, nos registramos y subimos a la habitación, la cual, tal como pedí en la reserva, era de fumadores, y con ventana al exterior. No sé si os lo había comentado con anterioridad, pero el hotel se llama así, Siete Islas, en honor a las Canarias, y cada planta tiene el nombre de una isla, y cada habitación el nombre de un municipio. Nos tocó la misma isla que la vez anterior, Tenerife, pero en esta ocasión dormiríamos en Puerto de la Cruz.

La habitación podéis verla aquí debajo, ¿no está mal, no?

La imagen rara es la bienvenida del hotel que aparecía en la televisión, no lo pude evitar, me hizo ilusión... 

Tras dejar las maletas, y acicalarnos un poco, nos dispusimos a comenzar la ruta de tiendas. Dado que yo había quedado con unos amigos, y mi madre también, fuimos pronto al hotel. Tras arreglarse, ella marchó, y allí me quedé yo... Sola y abandonada... Bueno... sólo por un rato. Me puse mona y con mis taconcitos me dirigí hacia Gran Vía, donde finalmente habíamos quedado mis amigos y yo, mientras hablaba por teléfono con otra amiga, la cual temerosa por mi me preguntaba si estaba yo sola, y que tuviera cuidado -suelo saber cuidar de mi misma, siempre he sabido, y creo que la Gran Vía de Madrid, a las 10 de la noche, no se me iba a resistir, como finalmente fue-. Por fin llegaron, y nos fuimos a tomar algo. Hablando, riendo, andando, comiendo y bebiendo, y una oferta laboral de relaciones públicas en un bar de Chueca incluida, nos dieron casi las 4 de la mañana, y con todo el dolor de mi corazón, me acompañaron al hotel, pues a mí me quedaba un fin de semana de compras por delante.

Sábado: Desayuno en Mamá Inés, como no, y de compras por Triball, aunque no encontré nada que me interesara y me pudiera permitir. Después fuimos a comer a La Soberbia, junto a Sol. Tras comer subimos por Montera de zapatería en zapatería, yo ya imploraba piedad zapatera a mi madre, era demasiado hasta para mí... Cuando conseguí alejarla de las zapaterías de Montera, con cara de pena, fuimos al hotel a dejar las bolsas, que ya se hacían muy cansadas de llevar. Después de acicalarnos brevemente, tomamos rumbo Fuencarral. Dado que ya eran las 7 de la tarde, no quise entretenerme mucho, por lo que sólo recorrimos la mitad de la calle, del Mercado de Fuencarral hacia Gran Vía. De la que salimos de una tienda se oían tambores, mi rápida mente localizó la información necesaria: "marcha indignada del norte". Nos colocamos en la esquina de Fuencarral con Gran Vía y mi madre y yo, expectantes, con la carne de gallina, observamos con emoción como la calle se llenaba de pancartas, gritos de protesta y gente unida. 

La foto no hacen justicia a lo que se siente en persona.



Después del intenso momento anterior, cuando nuestra carne volvió a convertirse en humana, nos sentamos en el Starbucks más cercano, a ver pasar la gente -es increíble lo que me relaja hacer eso. Hay a quien le gusta el campo y cantos de pajaritos... A mi dame una calle muy transitada de una ciudad, mientras estoy sentada en una terraza, y soy feliz - y disfrutar de un Frapuccino de chocolate y una porción de Cheesecake con dulce de leche -mmmmm-.


Una vez acabada la jornada de compras nos fuimos al hotel, a ponernos monas para dar un paseo por la city. Paseando, paseando, pasando por Sol, sin darnos cuenta, acabamos en la Ópera... Y ya que estábamos, cenamos ligerito en el Café del Real. Después de la cena, paseo de vuelta, cosa que a mis pies (pies, gemelos, espalda...) poca gracia les hizo, todo sea dicho. Antes de ir al hotel aprovechamos para tomar un mojito del diablo, ehm, fuerte de cojones, ehm, riquísimo en Vázquez de Mella. Para rematar, paseo hasta el hotel y mueta matá a la cama.

1ª- Músicos callejeros (no se ve por aquí que un grupo de músicos callejeros reúna a tanta gente como éstos.
2ª - Sol por la noche.

Domingo: Con todo el dolor de mi corazón de mi cuerpo, me levanté de la cama y comencé a recoger las cosas, hacer la maleta -milagrosamente entró todo, todo y todo- y arreglarme. Íbamos a desayunar con el love de la mama, para presentármelo, pero ella se fue antes, dejando que yo, más tarde, bajara sola su maleta y la mía -lo hizo por mí, para que me sintiera útil, y por mi afán de superación (nótese la ironía)- y yendo después a Mamá Inés, donde habíamos quedado, no sin antes haber dejado las maletas en la recepción del hotel, of course.

La mañana/mediodía transcurrió entre conversaciones, risas y vermús. Ya a las 3 de la tarde, a pesar de estar pasándolo bien, reclamé mi momento de compras, pues yo había ido con una intención, y nada ni nadie podría pararme - huajajaja (risa maligna)- así que nos despedimos de love de la mama y fuimos de tiendas. Pasamos, sin darnos cuenta, una hora y pico en Casa del Libro -qué problema tengo yo en ésta tienda- y tras cargar con muchos menos libros de los que me hubiera gustado, nos fuimos a comer un perrito caliente en medio de la calle -qué americano que suena- mientras veíamos escaparates. Antes de marchar al hotel, entramos en las últimas tiendas y algo cayó.

Cuando fuimos a recoger las maletas tuve que conseguir meter en la maleta, la cual ya iba llena, todo lo que había comprado ese día. Sinceramente, sigo asombrada por el hecho de que todo, con cajas incluidas -todo es todo y más, unos zapatos de mi madre que no le cabían en su maleta incluidos- entró en la maleta sin grandes problemas. Eso sí, una vez metido eso último, ni un alfiler cabía.


Ruta en metro a la estación, y a esperar... Como inciso he de decir lo que me imponen los bajos de la estación de Chamartín, todas esas vías, esos pasillos sin fin aparente, me provoca una sensación Matrix increíble. No sé explicarlo concretamente, pero me hacen sentir muy pequeña, y como si no viera las cosas como realmente son, que sólo viera una ínfima parte -sí, creo que efecto Matrix lo define bastante bien-.

Primera foto del finde en la que salgo, y es de cuando ya me voy...

El viaje, a pesar de durar 1 hora y 5 minutos, se me hizo eterno, pues entre el cansancio, el dolor de todo, el sueño, y las ganas de llegar, no sabía ni como ponerme en el asiento.

Como añadido, -por si no habéis tenido suficiente con lo escrito- os pongo las fotos de las compras, no con idea de dar envidia a nadie, que no es mi estilo, pero sí para que lo veáis -compartir es vivir- y si queréis, opinéis...

Libros. Jostein Gaarder (mi autor favorito) y Nietzsche (me he aventurado a leerlo, y me enteré con los libros en la mano que a mi padre le gustaba -momento en el que se me humedecieron los ojos, qué sentimental soy, joder-).

Camisetas. Sobrero y suje. Bisutería varia, esmalte y eye liner de colores.

 
Zapatos y bolso.

Vaquero. Falda larga -como tengo un culo fantástico nunca me ha dado por las faldas largas, pues no me quedan bien, pero en ésta ocasión me dio un palpito, y queda genial, como ajusta bajo el culo no hace el horrible efecto mesa camilla. Pitillo vaquero de cintura extra baja -más me vale depilarme siempre antes de ponérmelos-.

¿Qué os parecen mis compras? ¿Y mi fin de semana? ¿Qué hicisteis vosotros?

PD: Me hacían falta camisetas y al final apenas compré tres, tendré que salir por aquí a por ellas, y a descambiar los botines de cuero, ya me los he probado con el pie "relajado", pero son demasiado altos y nada cómodos... Ains!

PD: Siento la extensión del post, he intentado sintetizar lo posible, pero me ha sido complicado hacerlo más de lo que lo he hecho. Al menos he puesto imágenes, como en los libros infantiles, para hacer la lectura más ligera... Juas ;)

17 comentarios:

  1. Veo que lo pasaste bien, me alegro...

    Me alegra que no pasase nada, y oye, planteate lo del trabajo en Chueca (bueno, conociendo el barrio, depende de las obligaciones que te pongan)

    El hotel, muy bonito, me recuerda al Silke... y las compras, lo que veo tiene buena pinta.

    Ya no pregunto si vas a hacer pase de modelos... que me miras raro

    En cuanto a mi... fue un finde relativamente tranquilo, mi hermana volvia de vacaciones de Grecia y quedabamos para que contase las aventurillas habituales... la noche estuvo bien


    Besoooooos

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  2. Veo que hasta tenemos el mismo tipo de madre, muchas coincidencias ya, ja,ja...
    Te he visto muy américana entre Starbucks y el perrito, lo importante es que aunque no con todo, si que te saliste con parte de lo tuyo.
    por cierto ¡y yo quejándome de Guerra y paz! Nieztche?
    En fin, yo tuve una cita "romántica" con mi primo y una super barbacoa con mi grupo de teatro, nada comparable a un fin de semana de compras por Madrid.

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  3. EINGEL: Si, lo pasé bien. Lo del trabajo sinceramente, no me compensa en absoluto, pues pagana 1€ por persona que llevaras que consumiera... Teniendo en cuenta que cada trayecto en avant me sale a 17.8... ¿Cuánta gente tendría que llevar para que me compensase? Es meramente anecdótico, pues con ese trabajo no como.
    Si, el hotel está bien, pero no conozco las habitaciones del Silke, no me hiciste fotos ni me la enseñaste, así que ni idea.
    Jajaja, ya sabes que no soy dada a pases de modelos, tengo un "caché" muy alto, jajajaja.
    Un plan entretenido, no está mal... Besos.

    REBECA: Jajaja, ¿si? Estas coincidencias nuestras empiezan a inquietarme, jajaja.
    Si, un poco sí, quizás irme a Madrid me hace ser más "internacional", o parecerlo, jajaja.
    Ya... Nietzsche... No sé, pensé que era hora de evolucionar y abrir puertas a un nuevo autor, a pesar de que esté enamorada de los libros de Gaarder. Me gusta la filosofía, y pensé que me enseñaría algo, siempre me ha intrigado.
    Bueno, pero no está nada mal tu finde... Besos.

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  4. De todas las tiendas que mencionas la única que conozco, y por la que comparto el mismo aprecio que tú, es la Casa del Libro. Yo sería feliz viviendo en una biblioteca, jejejejeje.

    Y sí mona, menudo tocho.

    Un besito

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  5. OSCURO: Yo soy muy especialita con la lectura, no me gusta cualquier cosa, así que mi biblioteca tendría que ser un tanto "especial".

    Bueno... Ya os contaré qué tal me ha ido en mi inicio con Nietzsche, jajaja, pero no me lo pongáis tan mal, por favor... Creo que podré con ello.

    Besos.

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  6. Yo no, me gusta casi cualquier cosa, he leído algunos bodrios impresionantes, jejejejeje, al final a todo le saco el lado bueno.

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  7. OSCURO: Hoy soy yo la que va detrás de ti comentando... Es una gran habilidad, yo lo intento leer, pero tiene que tener un algo mínimo, sino me rindo y lo dejo por imposible, me sabe mal, pero hay varios que he tenido que dejar a medias.

    Un día dedicaré un post a mi gusto literario (me lo apunto a la lista), espero acordarme de todos, al menos de los más importantes, aunque no hay muchos en mi lista, pues descubrí el gusto por la lectura algo tarde.

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  8. Así me gusta, que vayas respondiendo mis comentarios, jejejejeje.

    Pues yo descubrí el gusto por la lectura en el vientre materno, jejejejeje, desde entonces no he parado. Siempre he leído, he tenido épocas de altibajos, pero siempre estoy leyendo al menos un libro (lo normal son 3 o 4). En mis momentos de máximo explendor igual me leía 80 o 90 libros en un año (2 o 3 libros a la semana podían caer), así que fíjate, jejejejeje.

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  9. OSCURO: OMG!!! Ahora soy yo la que alucina pepinillos... Me da vergüenza decir lo que leo yo en un año... Y mucha...

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  10. Jejejejeje, no pasa absolutamente nada, cada uno lee lo que quiere, o lo que puede, tampoco tiene más vuelta de hoja.
    Ahora estoy en unas cantidades más razobles, 30 o 40 como muchísimo.

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  11. OSCURO: Osti!! jaja, yo en lo que llevamos de año, ehm... Creo que uno o dos... Uf, qué mal. Te dejo, me voy corriendo a por un libro!!! Jajajajajajajaja.

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  12. ¡Qué toli! jejejejeje.

    Al final, cada uno emplea su tiempo en lo que quiere y en lo que le enriquece

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  13. OSCURO: Jajaja, tómalo a risa, pero me fui a por un libro... A retomar uno de Jostein Gaarder que tenía a la mitad, porque se me había "atascado", pero ya está resuelto el prublema, ha vuelto a motivarme!

    Eso está claro, pero es que el tiempo es tan efímero... Muchas cosas que querría hacer y poco tiempo para hacerlas.

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  14. Pues yo he cogido Los renglones torcidos de Dios. Quería haberlo terminado hoy, pero al final me he ido con la bici, cuando he vuelto me he puesto una peli y luego unos fondos para terminar la tarde, jejejejeje (vamos, que al final no he tocado el libro en toda la tarde).

    El tiempo es demasiado efímero

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  15. OSCURO: El tiempo es demasiado efímero, pero en ello reside lo mejor y lo peor de éste...

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  16. Si tuviésemos todo el tiempo del mundo nos aburriríamos seguro

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  17. OSCURO: Puede ser...Quizás lo efímero del tiempo es el que hace de las cosas que hacemos en él, únicas, irrepetibles en cierta forma.

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