miércoles, 14 de diciembre de 2011

Un finde en Ávila -Parte I-


Hace semana y pico -puf, no puedo creer que haya pasado tanto tiempo-, o lo que es lo mismo, el primer fin de semana de Diciembre, os contaba que tenía planes ese finde. Pues bien, tras mi semana de vacaciones -nada productivas, para qué engañarnos-, vengo a haceros un resumen de mi escapada a Ávila con Héctor -obviamente no iba a emplear su nombre verdadero, y a petición suya, empleo este-.

Tras el sábado en Segovia, me entró el gusanillo de hacer algo distinto -una cosa más, porque llevo una racha interesante-, y el lunes me pasé la mañana pensando en salir de la ciudad, al menos un día, aprovechando que tenía vacaciones la semana siguiente.

A mediodía Héctor se conectó, y de pronto me dio el siroco. Le comenté qué le parecería que nos fuéramos un finde por ahí. Aceptó, evidentemente, sino no estaría escribiendo esto... Así que cuando llegué a casa me puse a mirar sitios -cienes y cienes de sitios-, y para cuando me dí cuenta, estaba preguntándole: "¿Qué, entonces reservo?" "Reserva, reserva". Pocos minutos después, ya estaba hecho, nos íbamos de finde a Ávila.

Aunque ahora que lo pienso... No sabéis nada de la historia de cómo Héctor llegó a mi vida...

ONDULACIÓN DE IMAGEN, DIFUMINADO Y DENTRO FLASHBACK...


Héctor apareció en escena hace unos dos años, había contacto, pero no mucho. Como ya sabéis -unos sí, y otros no-, debido a varios sucesos en mi vida, pasé año y pico sin escribir en el blog, y sin tener mucha vida 2.0 en general, así que, cuando desempolvé el pc y la antena wifi, me puse en contacto con aquella gente con la que, allá por 2009, pasé buenos ratos, y me aportaban algo; Héctor estaba entre ellos.

Empezamos a hablarmails eternos -ya sabéis cuánto me cuesta escribir poco...-, horas y horas de chat, llenas de conversaciones interesantes, de todo y de nada, risas, pensamientos, anécdotas y un largo etcétera. Unos meses después, nos dimos el teléfono -a ver listillos, el número, a mi teléfono le tengo mucho cariño-, y nos enviábamos mensajes de vez en cuando. Cabe destacar que él vivía lejos de Valladolid, algo que  tenía cierto encanto, pero también ciertas limitaciones.

Cuando volvió a Madrid, tras su larga estancia fuera, las ganas de conocerle en persona aumentaron. Soy una persona que se aburre enseguida -no os metáis conmigo, bastante tengo con vivir con ello-, y necesito motivación constante, pero Héctor consiguió que en lugar de perder la motivación, y el interés en conocerle, con el paso del tiempo, este aumentara, así que unos días después, me cogí un Alvia a Madrid para conocerle -ale, a la aventura, no es típico de mí, o más bien, no ERA típico de mí, quizás de ese empujoncito a hacer cosas nuevas tenga que darle las gracias a Héctor-. Me lo pasé en grande allí, fue mejor de lo que hubiera imaginado, y mira que tengo imaginación.

Quería invitarle a pasar un finde en mi casa, para enseñarle la ciudad, pero mi querida madre no abandonaba el nido, y se me antojaba algo raro invitarle estando mi madre aquí, así que el tiempo fue pasando sin conseguirlo. Cada día eran más las ganas que tenía de verle, de ahí que me diera un siroco y le propusiera un finde por ahí.

Sí, lo sé, sólo le conocía de unos meses online, y de un día en Madrid, irme de finde con un desconocido era algo inquietante (cuanto menos), aunque he de reconocer que sólo me sentí inquieta cuando mi círculo más cercano me pidió que llamara por la mañana, para que supieran que estaba bien -preocuparos de mí, gracias, pero no me emparanoyéis, por favor-. Afortunadamente tengo una intuición bastante buena con la gente, y un ángel de la guarda muy bueno, por lo que me guié por mi instinto, y me lancé a la aventura de nuevo. ¡Un fin de semana! Sí, lo sé, qué me vas a contar que no sepa, me daba igual, yo estaba segura de ir, se lo propuse según me vino a la mente, y no titubeé, y tras decirlo, no me arrepentí, era buena señal....

FIN DEL FLASHBACK

Ahora que sabéis la historia, en resumen, pues hay que tener en cuenta que esto pasó hace casi medio año -puuuf, ¿tanto ya? Si parece que fue ayer...-, os dejo con ganas de más...

No me odiéis, reconocedlo, os encanta que os hagan desear las cosas -ahora es cuando alguien me devuelve a la realidad y me dice que este blog lo leen cuatro pelagatos, y que se la sopla lo que cuente en él, que sólo vienen por los Sugus de piña (por cierto, se me han terminado. Y con esto digo adiós a los pocos lectores que quedaban... shit!). Aunque sinceramente, el blog es mío y me le follo y escribo cuando quiera-, así que menos lloros y más comentarios, que son gratis... Y si os interesa, podéis tomar asiento, no tardará en llegar la Parte II.

Continuará...

2 comentarios:

  1. Lo siento, llego tarde. Ultimamente me retraso siempre. Lo siento

    Se titula un finde en Avila y no dice nada de Avila...

    En cuanto a "Hector" (si ese es su verdadero nombre, como decian en alguna pelicula), no, no era tipico de ti. Pero mira, que la vida es demasiado corta como para andar siempre con pies de plomo.

    Y eso de hacer llamar para decir que sigues viva... exagerado me parece. En fin...

    Besooooos

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  2. EINGEL: Aquí no hay horarios ;)

    Sí habla de Ávila, es la introducción del finde allí, y de todas formas, Ávila es lo menos importante en el post...

    Besos.

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