jueves, 2 de febrero de 2012

¿Cuán importantes son los colores de una camiseta?


¿Por qué importa tanto a algunos el color de una camiseta? ¿Cómo dejamos que un simple color, o unas franjas representen tanto? ¿En qué momento unos colores se adueñaron de nuestra educación, nuestro respeto y nuestro raciocinio? 

Tendemos a darle más importancia de la debida a cosas que no lo merecen, y pasar por alto otras que sí. Somos capaces de convertir un deporte en una cuestión política, social y económica. Capaces de luchar por un color, un escudo, una mascota de felpa, pero no lo somos de luchar por las ideas, la libertad, la igualdad... ¿Por qué?

Sentirse parte de una comunidad -grande o pequeña, de éxito o no-, es algo que el ser humano, por naturaleza, precisa. Tener contacto con iguales, compartir cosas con otros. Desde tiempos inmemoriales ha existido algo que ha creado comunidad, bien fuera la caza de mamuts, o la conquista del espacio. Grupos de gente interesada en lo mismo, que comparten ideas, necesidades o aspiraciones, pero ¿en qué momento una de esas comunidades, como es la de los aficionados al fútbol, obtuvo tanto peso en nuestra sociedad, hasta tal punto de desencadenar un caos por unos colores? La respuesta a esa pregunta es: desde que se inventó

Desde la forma más antigua reconocida como antecesor del fútbol actual, el pok-ta-pok de los mayas (500 a.C.), ha existido una violencia ligada íntimamente a esta práctica -bien entre los participantes, o entre los espectadores, sino ambas-. Ayer, los seguidores de dos equipos egipcios protagonizaron otro episodio más. Esta vez se saldó con la vida de 73 personas, y miles de heridos. No es la primera vez que unos colores provocan algo así, y seguramente no será la última...

¿Es un equipo, y sus colores, tan importantes como para enfrentar a desconocidos y/o amigos? ¿Cómo llegamos a vivir en una sociedad que otorga más responsabilidad a un partido entre dos equipos, que a unas elecciones? ¿Por qué el que otro sea de un equipo rival tiene tanta relevancia?

A pesar de la importancia que se le da, como si de un estabilizador social fuera -cuando está demostrado que no es así-, no deja de ser un deporte, algo que la RAE define como: 1. Actividad física, ejercida como juego o competición, cuya práctica supone entrenamiento y sujeción a normas. 2. Recreación, pasatiempo, placer, diversión o ejercicio físico, por lo común al aire libre.

¿Dónde dice que hay que sentir más amor por los colores que por uno mismo, o que por sus iguales? ¿Dónde dice que haya que defender las jugadas de su equipo con insultos y/o agresiones? ¿Dónde dice que sea necesario tal fanatismo? 

Como podéis pensar ahora, no, no me gusta el fútbol, no lo entiendo, y no me refiero a juego en sí -en el que no soy ninguna experta, pero el funcionamiento básico le sé-, sino a todo lo que mueve a su alrededor. Nunca entenderé cómo un color, franja o escudo estampado en una camiseta de poliéster puede llegar a tener tanta trascendencia, ni cómo se pueden pagar cifras insultántemente altas por tener el jugador de moda en el vestuario, ni porqué la gente siente más interés por ganar un partido, que por el descubrimiento de una nueva especie... Lo respeto -hasta cierto punto-, pero no esperéis que lo comprenda, pues estoy loca porque el deporte rey abdique.

El problema no está en ser seguidor de un deporte, ni en defender a tu equipo o deportista favorito. El problema es que se toma demasiado en serio. 

4 comentarios:

  1. En el mundo por desgracia hay una minoría de descerebrados que buscan cualquier excusa para utilizar la violencia. Yo creo que el fútbol en sí no tiene la culpa, el fútbol es un deporte que a mí particularmente me gusta mucho, por el que he viajado por gran parte de España, que me hace olvidarme de mis problemas durante un par de horas a la semana, y que en definitiva, me llena muchísimo.
    Si no existiera el fútbol, los violentos canalizarían su ira a través de cualquier otra cosa, pero el que los de enfrente sean de otro equipo de fútbol es tan solo una excusa como podría ser que son de otra raza, religión, orientación sexual o ideología política.

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  2. Sinceramente no creo que lo que pasó en Egipto se deba al fútbol. Fue la excusa y el momento perfecto, pero los motivos no son futbolísticos (si lo fueran, nunca habría pasado después de que tu equipo ganase)

    Egipto fue uno de los primeros países donde se produjeron las revuetas, y aunque nos quedamos con que había ganado la libertad y la población, consiguiendo la derrota del déspota, no es así.

    Esa "primavera" se ha convertido en un problema muy serio, y vamos a encontrarnos con el islamismo radical enfrente de casa

    No es fúbtol. Es política y religión.

    En cuanto a lo demás, de acuerdo


    Besooooos

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  3. Estoy de acuerdo con Eingel, pero aunque el ejemplo de Egipto responda a otras razones también es verdad que el deporte en ocasiones ha generado violencia, no sólo el fútbol, he visto enfrentamientos en partidos de rugby, beisbol...
    Como a JBH a mí me gusta el fútbol, supongo que por la cantidad de emociones que puede llegar a generarme en noventa minutos y por el teatro que aparece por detrás: opiniones de periodistas, entrenadores, jugadores... Pero siempre que sea un deporte limpio y sin violencia.
    Es cierto que hay gente que tiene comportamientos censurables con la excusa de la identidad de equipo, pero acuerdate de todos esos valores positivos que se encuentran también en el deporte: la colaboración, la solidaridad, el apoyo mútuo, el compañerismo, creo que es la única cosa que consigue unir a gente tan diferente, también hay que tener eseo en cuenta.

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  4. JBH: No digo que la culpa la tenga el fútbol, y uno de los motivos es que esto pasa en otros deportes, sino de algunas de las cosas que giran en torno a él.
    Llena, une, entretiene, pero se le da una importancia que no creo que merezca.
    Besos.

    EINGEL: Lo de Egipto no deja de ser otro ejemplo de violencia en el deporte, por mucho que sus motivos fueran externos, como ha pasado otras veces.

    El islamismo radical enfrente de casa ha estado siempre, no es una causa derivada de la primavera árabe, sino de un fanatismo, que como todos -sean de la clase que sean-, no son buenos.

    Besos.

    REBECA: Ciertamente, la violencia en el deporte no sólo sucede en el fútbol, aunque ese sea el deporte en el que más se desarrolle dentro de nuestras fronteras.

    Como le decía a JBH, el problema no es el fútbol en sí, sino todas esas cosas que no deberían estar ligadas a un deporte.Igualmente, hay otras muchas que sí, que se olvidan, o pasan a un segundo puesto, como las que indicas. Esas son las cosas bonitas de un deporte.

    No te voy a negar que, a pesar de que no me guste nada el fútbol, me viera voluntariamente, sola en casa, el partido de la final del mundial, enterito. Sí, une, pero hay que saber darle la importancia que tiene, creo yo.

    Besos.

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