martes, 30 de julio de 2013

Fin de semana en el Hotel Playa de Aguilar

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 Hace unas semanas participé en un concurso de Facebook, concretamente en uno organizado por el Centro de Formación Ágora Astur. El premio de dicho concurso consistía en un fin de semana gratis para dos, en régimen de alojamiento y desayuno en el Hotel Playa de Aguilar, en Muros de Nalón, el cual se inauguraba ese fin de semana. Gracias a la conjunción de los astros, tuve la suerte de ganar el concurso.


Dado que a mi madre le encanta Asturias en general, no se me ocurrió mejor compañía que ella para disfrutar del fin de semana en el coqueto hotel rural, así que hicimos las maletas, y nos pusimos en marcha.

Una de las habitaciones
Otra de las habitaciones
He de reconocer que, una vez en la zona, nos costó un poco encontrar el hotel. El GPS se puso de huelga, y según él la calle que buscábamos no existía, pero realmente no es algo nuevo en Asturias, donde parece ser la tónica general, que la tecnología se rebele y, en lugares algo recónditos, no funcione como debería en este siglo. No obstante, después de dar varias vueltas, lo que nos ayudó a encontrar el hotel fue el GPS más tradicional que existe, preguntar a los lugareños. Una vez lo hicimos, con unas indicaciones ejemplares, encontramos el lugar.

Cuando llegamos, junto con varios invitados a la inauguración, nos recibió Marta, quien nos enseñó cada rincón del hotel, y nos dejó elegir habitación. Mi madre se decantaba por una habitación con ventana en el baño, yo optaba por una habitación con ducha e hidromasaje en el baño. Bajo estas líneas podéis ver la habitación ganadora.




Han abierto hace dos días como quien dice, y tienen todavía detalles por pulir, como es natural, pero a pesar de ello la impresión del Hotel Playa de Aguilar fue mejor, si cabe, que en las fotos que vi en su Facebook antes de, incluso, participar en el concurso. 

Balcón de la habitación de al lado
Cuentan con 10 amplias habitaciones, cada una distinta a la anterior, detalle que le aporta originalidad y autenticidad, dejando por los suelos a esos miles de hoteles con habitaciones en serie, sin personalidad alguna. Aquí cada elemento está colocado con gusto, haciendo inconfundible cada estancia, y ayudando a que los huéspedes se sientan lo más cómodos posibles, de ahí que, por ejemplo, en cada habitación podamos encontrar, además de mantas adicionales como suele ser habitual, una almohada dura, y otra blanda, detalle que personalmente agradezco enormemente -cansada de tener que doblar una almohada "tipo" en cuatro partes, y poner el brazo debajo para acercarme a una altura/dureza decente para mi descanso-.

Detalle del pomo del baño
Una vez instaladas, y refrescadas tras el viaje -me propuse probar tanto la ducha con chorros, como el hidromasaje antes de marchar-, nos invitaron a acompañarles al ágape -¿habéis visto qué vocabulario tengo gracias a mi madre?- que habían organizado con motivo de la inauguración. Picoteamos y charlamos con los demás invitados; nos contaron qué sitios ver por la zona; compartimos unas sidras con los dueños mientras hablábamos sobre el hotel, sus detalles, y como buenas críticas que somos -siempre con ánimo constructivo-, comentamos las impresiones que nos había causado el establecimiento. Por ahora sólo ofrecen desayunos, pero con el tiempo quieren poder contar con una pequeña carta para comidas y cenas.

   
Desayuno
Cena en Avilés









Empezamos el sábado con un fantástico desayuno, servido en el porche del hotel, donde nos ofrecieron, además, información turística de la zona. Tuvimos suerte y pudimos aprovechar el día de playa, en la Playa de Aguilar, muy cerquita a través de un camino -no adecuado para coches muy bajos, todo hay que decirlo-. Comimos en Cudillero, y volvimos de nuevo a la playa. Fuimos al hotel a ducharnos y cambiarnos, y tuve la oportunidad de probar la ducha de chorros, bueno, quiero una de esas para casa. Por la noche fuimos a cenar a Avilés, donde, o nos vieron con cara de hambre, u obviaron avisarnos que con lo que habíamos pedido bien podrían comer tres personas más. A la vuelta, nos tomamos unas sidras en el porche con Roge, y nuevamente nos dieron las tantas de charla. Una vez subimos a la habitación, no pude evitar probar el hidromasaje -al día siguiente no iba a poder, así que era "ahora o nunca"-, y sí, también quiero uno de esos para casa.

Playa de Aguilar

Tras otro buen desayuno el domingo por la mañana, recogimos bártulos y partimos, no sin antes agradecer la atención y el maravilloso servicio que nos ofrecieron durante toda la estancia.

Nos llevamos muy buen recuerdo de la estancia gracias, tanto al hotel, como al trato recibido por Marta y Roge. Sin duda es un lugar para volver, desconectar, y disfrutar de la tranquilidad. Deseamos -mi madre y una servidora- que les vaya muy bien, y que muchas personas disfruten de ese bonito lugar que han creado de la nada.

¡Un placer! 


miércoles, 10 de julio de 2013

Libro 4 - Españistán

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Españistán: Este país de va a la mierda


Vale, técnicamente no es un libro, sino más bien un cómic, pero tiene letras, y páginas, y de alguna forma tendré que llegar a los 20 libros este año, ¿no? Sigo leyendo libros "libros", y oye, si al final supero la cifra, mejor que mejor, pero concededme este favor, que una se vuelve perezosa llegadas ciertas fechas. En fin, a lo que iba...

Ya habréis oído hablar del "cómic" Españistán, de Aleix Saló, aún así, os indico, tal como versa la contraportada: 'Esta es la historia de un cani (o un choni, o un poligonero, ya saben...) que, en su empeño por deshacerse de la hipoteca, deberá recorrer el Reino de Españistán para enfrentarse con todos y cada uno de los malandrines, meapilas y soplagaitas que lo pueblan, dando lugar a un relato plagado de tópicos, tacos y falta de ortografía, con bien de lobbies, parados, mileuristas, pensionistas, funcionarios, obispos, SGAE, telebasura, enchufes, sobornos y estilismos poligoneros'.

Para tratar de lo que trata, que casi podría definirse como historia de terror, es entretenido, y provoca más de una risa; ahora bien, si esa risa es de gracia, o de impotencia, lo tiene que decidir cada uno.

Muy recomendable, y se lee muy rápido, aunque claro, ¿qué esperar sino de un cómic de 144 páginas?

Tiempo de lectura: un día.

Libro 3 - Seda

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Seda



Hace tiempo, un amigo me recomendó Seda, y en una de esas incursiones buscando nueva lectura, lo encontré, y dadas sus breves 128 páginas, me decidí a leerlo.

El libro es de Alessandro Baricco, novelista, dramaturgo y periodista. Tal como versa la contraportada: 'Este libro, que obtuvo en Italia un éxito apoteósico, no es -en palabras de su autor- una novela. Ni siquiera un cuento. Es una historia, Empieza con un hombre que atraviesa el mundo y acaba con un lago que permanece inmóvil, en una jornada de viento. El hombre se llama Hervé Joncour. El lago, no se sabe. 

Se podría decir que es una historia de amor. Pero si solamente fuera eso, no habría valido la pena contarla. En ella están entremezclados deseos, y dolores, que se save muy bien lo que son, pero que no tienen un nombre exacto que los designe. Y, en todo caso, ese nombre no es amor. (Esto es algo muy antiguo. Cuando no se tiene un nombre para decir las cosas, entonces se utilizan historias. Así funciona. Desde hace siglos).

Todas las historias tienen una música propia. Esta tiene una música blanca. Es importante decirlo porque la música blanca es una música extraña, a veces te desconcierta: se ejecuta suavemente y se baila lentamente. Cuando la ejecutan bien es como oír el silencio y a los que la bailan estupendamente se les mira y parece inmóviles. La música blanca es algo rematadamente difícil.

No hay mucho que añadir. Quizá lo mejor sea aclarar que se trata de una historia decimonónica: lo justo para que nadie se espere aviones, lavadoras o psicoanalistas. No los hay. Quizá en otra ocasión'.

Una historia preciosa, de rápida y sentida lectura -escritura basada en los haikus-, una historia que merece ser leída con calma. Muy recomendada.

Recientemente vi la película que se ha hecho basada en el libro, y a pesar de que es bastante fiel -la obra más fiel respecto al libro que haya visto-, se me antojó quizá demasiado lenta. Este es uno de tantos de esos casos en los que el libro supera la película.

Tiempo de lectura: un día.

Libro 2 - California 83

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California 83



California 83 cayó en mis manos de la misma forma que el Libro 1

Me gustó más de lo que pensé en un principio. Las primeras páginas se me hicieron algo pesadas, pero a medida que avanzaba en la lectura, se iba poniendo más y más interesante.

La novela está escrita por Pepe Colubi, al que quizá conozcáis, entre otras cosas, por Ilustres Ignorantes -no, no es un personaje de Troy McClure aunque haya sonado a eso-. Tal como versa la contraportada: 'California 83 es la primera novela de Pepe Colubi, un periodista todo terreno, experto en música y televisión. En ella retrata las andanzas de su alter-ego "Pipi", un chaval de 17 años que en el cuero del 83 es trasplantado de Madrid a un instituto californiano para hacer COU. Sus descacharrantes aventuras son una mezcla de las más gamberras películas para adolescentes del cine americano y el esperpento más castizo'.

Entretenido, divertido, surrealista a ratos; momentos delirantes de la vida de un desubicado adolescente. Merece la pena por las risas, y por las referencias musicales que acompañan cada capítulo.

Tiempo de lectura: tres días.