jueves, 17 de julio de 2014

La comba...



A veces tengo la sensación de que estoy esperando a entrar en el juego.

Como si la vida fuera el juego de la comba, se mece de arriba abajo, y yo, desde un lateral, hago amagos para entrar, sin acabar de decidirme a dar el salto y unirme a su compás. Observando desde fuera, notando la leve corriente que se desprende de su movimiento, tentada enormemente, pero sin encontrar el momento adecuado.

Otra vuelta, otra vuelta, otra vuelta y salto dentro. El temor a tropezar, a ser azotada por la vida, reprime mi salto. Otra vuelta, otra más y salto. La historia se repite, el miedo vuelve a apoderarse de mis pies, dejándolos inmóviles mientras mi cuerpo se balancea queriendo saltar.

Otra vuelta más, una más y entro. Lucho contra la gravedad que atrapa mis pies, aumento el balanceo, quiero saltar, tengo que saltar, voy a saltar...

3 comentarios:

  1. Y saltas, y sientes el vacío bajo tus pies, una y otra y otra y otra vez, hasta que no puedes más, te vacías y sales del juego, pero en cuanto recuperas el resuello estás deseando entrar de nuevo.
    Muy buena analogía, la vida está llena de momentos que te exigen entrar en el juego, cambiar el ritmo y saltar a lo desconocido, y si por desgracia tropiezas y caes, siempre tendrás la satisfacción de haber sentido tus pies alejarse del suelo.

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  2. Y da la impresión de que los demás saltan con una destreza envidiable...

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  3. Héctor: Está claro que siempre tendrás esa satisfacción, de no haberte quedado mirando, y haberte atrevido a saltar, pero a veces cuesta tanto decidirse...

    Erina: ¡Cuánta razón! Con lo que te cuesta a ti, y ves a los demás que lo hacen parecer tan fácil... Bienvenida al blog ;)

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